domingo, 11 de noviembre de 2012

PROF. JOAQUIN AFFONSO


Quién no vive la experiencia de ingresar a una escuela de policía como esta, y de la misma forma que nadie puede opinar con certeza de lo que no conoce, no imagina como es la vida de internado del alumno.

Se ha hablado mucho de quienes entran por el sueldo fijo que van a tener por tres décadas y a veces -muy pocas- por vocación de servir al otro. Servirlo hasta a veces, y a pesar de todas las precauciones existentes, perder la vida por ese otro.

El alumno entra como postulante, vive incorporando conocimientos teórico-prácticos de la disciplina policial casi la mitad del primer período lectivo como aspirante a cadete y los meses restantes como cadete de policía.

En este tiempo su vida en sociedad ha sido sustituida por cambios que lo encuadran en la pulcritud, el orden, la necesaria obediencia que le va a enseñar a defender su vida y la de sus semejantes, modificará su carácter y a veces su temperamento, estudiará e irá forjando una férrea vocación de ser Policía.

La vocación le va a nacer cuando aprenda a ser solidario entre 200 compañeros, cinco días por semana, durante nueve meses. Divididos en Compañías tanto masculinas como femeninas, va a desayunar, almorzar, merendar y dormir respetando a sus compañeros y construyendo en los demás el respeto hacia él. Estudiará, hará gimnasia, se duchará, colaborará, extrañará a familiares, tal vez pierda amigos que no le eran fieles, posiblemente alguna vez llore, aprenderá a utilizar su voz públicamente y a utilizar todos los comportamientos que haya aprendido con congruencia, oportunidad, gradualidad y proporcionalidad, incluidos en el uso de la fuerza.

En la primera licencia de invierno, si no pudo aguantar la prueba de esa vida que lo va a acompañar las mencionadas tres décadas, no regresará a la escuela. Sus compañeros posiblemente lo extrañen una semana, pero desde los primeros días de clase, entre ellos mismos, se autoevalúan quienes tienen, o no, la inquebrantable fibra policial, quienes portan los códigos expresos y ocultos que hacen a lo que entre ellos suelen llamara “ser un buen policía”.

Va a conocer un abanico de saberes sociales que va a incorporar a los que trajo de su casa, va a tener docentes civiles y policías…policías que una vez recibidos van a ser compañeros de trabajo, en su ciudad natal ó en cualesquiera le toque ejercer su profesión de policía bonaerense en la provincia.

Podrá elegir seguir estudiando dentro o fuera de la institución. Perderá despedidas de soltero, casamientos, cumpleaños y fiestas, para estar siempre pendiente de cuidar a sus vecinos ciudadanos mientras ellos viven sus vidas, confiando en ellos. En su profesionalidad, en su gestión, en su salvaguarda.

De cien vecinos que seleccionemos, preguntados si sabe cuales son las competencias de la Policía, pocos van a saber realmente la respuesta. De las noticias periodísticas o televisivas van a ver continuas expresiones negativas y pocas positivas del desempeño policial. Pero siempre -e indudablemente- si cualquier vecino sufre un acto delictivo de cualquier índole, no va a dudar en pedir ayuda al primer policía que tenga a mano ó en la ubicación que lo encuentre.

Y a ese vecino, que podemos ser cualquiera de nosotros, lo va a atender un Oficial de Policía, que puede ser uno de estos muchachos, recibido.

Joaquin.-

El Lic. Joaquin Affonso, Profesor de la cátedra Pract. Del Lenguaje y la Comunicación recientemente culminó con el "Tramo de Pedagogía y Didáctica", en el C.A.E.E.P. de la ciudad de  La Plata.- Habiendo cursado durante todas las semanas por el período de dos años, con mucho esmero y sacrificio, termino con un alto promedio general.-
Ejemplo de todos, y permanente hombre de consulta por parte de esta Secretaría Académica, aprovechamos este espacio para hacerle llegar nuestras mas sinceras felicitaciones y eterno agradecimiento!.- Facundo Germegnani.-  





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